Soy un tipo tímido y, según dicen, responsable. Pero en algunas ocasiones, esas dos características de mi personalidad desaparecen en un instante y me atrevo a hacer cosas que me llevan a sentirme muy vivo. Son ese tipo de situaciones que en el día a día te dan un vértigo atroz y cuando las realizas no puedes dejar de sonreír.
Una de ellas se produjo el pasado verano, cuando me fui a la India con un grupo de personas que no conocía directamente, en un viaje mitad aventura, mitad organizado.
Era mi primera salida a un destino de ese tipo, ya que siempre me había movido por España y un poquito de Europa (poquito-poquito). Durante esos 15 días sucedieron varias historias increíbles que espero poder ir contando en las distintas entradas de este blog y no destrozarlas.
